“Todo empezó en el
colegio de mi pueblo (Yunquera), el C.E.I.P Sierra de las Nieves. Es un centro
pequeño, puesto que vivo en un pueblo de poco más de 3000 habitantes. El
colegio cuenta con poco más de 15 clases, una biblioteca un poco pequeña, dos
patios y un gimnasio. Allí estuve hasta sexto de primaria, donde pasé muy buenos
años. De allí me llevo muchos recuerdos, unos buenos y otros no tanto.
Desde primero hasta
cuarto, tuve de tutora a Beli. Durante estos cuatro años permanecimos en la
misma clase, haciendo posible decorarla a nuestro gusto durante todos esos
años. Recuerdo que por lo general, estábamos sentados por parejas, y se
cambiaba de sitio una vez al mes aproximadamente. De esta manera, todos nos
relacionábamos con todos. En cuanto a las notas, puedo decir que por esos
tiempos era de los más empollones. Recuerdo que mi madre iba a por el boletín y
siempre venía a casa muy contenta, puesto que en casi todo tenía PA+.
En los cursos quinto
y sexto, nos trasladaron a la parte nueva del colegio, que es donde se
encontraban las clases más nuevas y todos los despachos. Además, entrábamos al
patio donde estaba el campo de futbol. Mi clase en concreto era la más grande,
puesto que éramos unos 25 alumnos. La clase estaba organizada de diferente
forma comparando con los cursos anteriores. Estábamos sentados en filas de seis personas, y no había tantos cambios
de asientos como desde primero a cuarto. Mi tutor se llamaba Paco Arana. Él nos
daba conocimiento del medio y educación física. Es uno de los profesores que
más me ha marcado, puesto que se involucraba en la clase de tal forma que te
sentías muy a gusto y se trabaja mejor. En cuanto a las notas, puedo decir que
seguía en la misma línea de años atrás.
Paco Arana, junto a
Beli, son algunos de los profesores a los que les tengo más cariño, ya que se
portaron genial con nosotros, teníamos
muy buena relación y enseñaban de una forma muy buena. También porque
aunque no nos portáramos bien algunas veces, ellos estaban con nosotros en todo
momento.
Pasados estos años,
llegó la hora de entrar en el I.E.S Alfaguara, donde pasaría los próximos cuatros
años. Este centro, ya era algo más grande que el anterior, puesto que también
venía la gente de un pueblo vecino. Justo el año en el que entré a primero, se
llevó a cabo el plan de dotar a todo el colegio de ordenadores. Para así
convertirlo en un centro TIC.
Allí conocería
compañeros y profesores nuevos, de los que también tengo buenos recuerdos. Esta
etapa no fue muy difícil de superar, ya que estudiando poco sacaba muy buenas
notas. Siendo sincero, si me hubiera esforzado algo más hubiesen sido mejores.
Cada año era un mundo casi nuevo, puesto que eran diferentes profesores,
diferentes clases, e incluso había cambios de compañeros. De esta etapa me
quedo con el viaje de fin de curso de cuarto de eso, ya que nos fuimos a París
(la ciudad del amor), donde pasé una de las mejores semanas de mi vida.
Visitamos la Torre Eiffel, el Museo del Louvre, la Catedral de Notre Dame, etc.
Pero lo mejor se reservó para el último día de viaje, donde fuimos a Disney
Land París.
El siguiente paso en
mi vida escolar fue bachiller, donde abandonaría Yunquera para ir al I.E.S
Serranía de Alozaina. En este centro, se encontraba la gente de los cinco
pueblos más cercanos de la zona: Alozaina, Casarabonela, El Burgo, Tolox y
Yunquera. El instituto era enorme comparado con los anteriores centro en los
que estuve matriculado. Sólo para bachiller se necesitaban más de 12 clases. El
centro, contaba con un gimnasio, un pabellón deportivo, una biblioteca, un
comedor, tres patios, una cafetería, etc. De esos dos años no hay nada malo que
pueda decir, todo era fantástico. Desde los compañeros, hasta los profesores.
En primero
bachiller, había de nuevo un gran cambio. Apenas conocía a la gente de mi clase
y todo era nuevo. Los profesores eran mucho más duros con nosotros y apenas había
relación con alguno de ellos. Las asignaturas eran mucho más específicas debido
a las diferentes tipos de bachiller que hay. En mi caso, tenía: matemáticas B,
física, química y dibujo técnico como asignaturas optativas. Ya había que
estudiar mucho más para obtener buenos resultados, por lo que evidentemente mi
media bajo con respecto primaria y secundaria. Una vez acabado el curso me
quedó Inglés, que la aprobé finalmente en el primer trimestre de segundo.
Aquí es donde conocí
al profesor que más me ha marcado, Eloy. Reúne todos los requisitos del buen
profesor al que algún día quiero llegar a ser. Finalmente llegó la hora de la
despedida, porque cada compañero, amigo, cogía un camino diferente y ya nada
sería igual.
Una vez pasado
primero, llegó la hora del tan temido segundo, puesto que al terminar este
curso había que enfrentarse a selectividad. Durante todo el curso, los
profesores no sabían decir otra cosa que no fuera la palabra selectividad y
todo lo relaciona con ello. En este año, los cursos de ciencias fuimos
apartados a un edificio diferente, ya que este contaba con todos los materiales
necesarios para las diferentes asignaturas (dibujo técnico, física, química,
biología). Llegado Junio, llego el momento más deseado por todos nosotros, la
entrega de las notas y la correspondiente graduación.
Ahora comienza una
nueva etapa en mi vida, y espero poder disfrutarla al máximo y dar lo mejor de
mí. Para que, algún día, pueda ser de esos profesores de los que sus alumnos
tienen buenos recuerdos.”