jueves, 22 de mayo de 2014

Taller Corporal.

En la clase impartida por la profesora de educación física hemos trabajado con el cuerpo. Para ello hemos comenzado bailando todos los cursos alrededor de las sillas de la clase, en este juego no se podían tocar las sillas puesto que eran un objeto y teníamos que esquivarlas bailando, cuando la profesora paraba la música todo el mundo tenía que estarse quieto. El siguiente ejercicio consistía en bailar solo con la parte del cuerpo que ella indicara, aquí también se paraba la música. Luego hemos tenido que elegir una silla cada uno de nosotros y comenzar a bailar con ella, conforme iba pasando el tiempo debíamos ir haciendo las pautas que la profesora nos marcaba, como por ejemplo copiar un baile gracioso de compañeros de ambos lados o el de delante. Posteriormente dividimos la clase en cuatro grupos, quedando mezclados los tres primeros que también se encontraban allí, y comenzamos a formar una coreografía entre todos pero con una peculiaridad, que no se podía hablar. Después de haber practicado un par de veces y habiendo medio montado la coreografía empezaron los cuatro grupos a exponerla al resto de la clase. Cuando terminamos todos de bailar hicimos un circulo con las sillas que habíamos utilizado anteriormente y la profesora nos dio una pequeña clase de relajación. Una vez finalizada esta relajación dimos paso todos juntos a expresar los sentimientos e ideas que nos han pasado por la cabeza durante el transcurso de la clase. La mayoría de las personas sentían al principio una especie de vergüenza debido a que no conocíamos a muchas de las personas que había allí, conforme iba pasando ese sentimiento aparecía el de felicidad y alegría puesto que mientras bailamos y durante el transcurso de la clase nos hemos reído mucho. En general lo que más impacto le ha causado a todo el mundo ha sido la forma de impartir la clase, ya que anteriormente a nadie le habían impartido una clase de esta forma tan peculiar.

martes, 20 de mayo de 2014

La importancia de las relaciones interpersonales



Ya vamos llegando al final de esta asignatura, y va siendo hora de examinar y ver las conclusiones que hemos obtenido a lo largo del trabajo. En esta entrada vamos a centrarnos en las relaciones interpersonales.
Los integrantes del grupo decidimos establecer cuatro núcleos fundamentales que estuviesen presentes en nuestras biografías escolares. Unos de estos núcleos es el de la interacción. Nosotros lo pusimos simplemente porque todos nosotros coincidimos en que las relaciones de nuestra etapa escolar han marcado mucho nuestras vidas. Después de un tiempo trabajando y leyendo autores, hemos llegado a la conclusión de que las relaciones interpersonales son lo más importante de la escuela.
Las relaciones que los alumnos tengan entre sí y con los docentes marcarán el ritmo de trabajo. Si existe una buena relación habrá un buen clima de trabajo y el afecto y el cariño hará muy factible la comunicación con el docente. Sin embargo, si el docente es frío y no entabla una relación cercana con los alumnos, como muchos docentes que hemos tenido, la comunicación es menor y el ritmo de trabajo puede verse afectado. La clave para progresar es establecer un vínculo especial con cada alumno, que los alumnos vean en nosotros alguien donde apoyarse, y no vean, como ocurre en algunos casos, a alguien al que tienen que obedecer por obligación.
Otra labor fundamental del docente debería ser la de mediar entre sus alumnos y hacer que formen un grupo unido, en el que todos tengan relación con todos. Evitaremos de esta manera que haya problemas de convivencia y de marginación, los cuales tienen consecuencias muy negativas para la correcta formación de los alumnos.
Para escribir esta entrada he tomado como referencia las ideas que nos expone Nelson Beaudoin en su obra "Una escuela para cada estudiante". Este libro está cargado de ideas que, de llevarse a cabo harían que la educación diera un giro muy beneficioso.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Conclusión individual de la reflexión en clase

            La clase de hoy, ha sido bastante interesante y me ha dado que pensar. Una de las conclusiones que he sacado ha sido que existen muchos fallos en la organización escolar, en el sistema educativo en general. Pero cuando estábamos analizando estas deficiencias, Nacho me ha hecho la siguiente pregunta: ¿qué quieres tú, para tus alumnos cuando seas maestro?, parece una pregunta muy simple, pues todos queremos lo mejor para nuestros futuros alumnos, pero teniendo en cuenta mi propia experiencia escolar, no puedo tratar de hacer con ellos lo mismo que han realizado conmigo, puesto que hemos concluido que no sirve. Según mi propia experiencia, en la escuela el objetivo es aprobar las pruebas que nos ponen los profesores, ya sean exámenes o trabajos, pero una vez que completaba el examen o trabajo, el conocimiento o el saber, se quedaba en el examen o el trabajo, no en mi cabeza. Tras darle muchas vueltas a la pregunta, ya sé lo que quiero para mis alumnos, quiero que crezcan como personas, no solo en el aspecto académico, quiero que sean buenas personas, que quieran saber, conocer y hacer. Para conseguir esto no puedo usar la misma metodología que usaron conmigo, pues el progreso quedaría en los trabajos y no en mis alumnos. La forma, o metodología, que se me ha ocurrido para hacer que ese progreso quede en ellos, es que sean ellos mismos los que hagan ese progreso o descubrimiento, a través de la reflexión.

            Para explicarme mejor, yo reflexionando sobre la cuestión que se me ha planteado, he llegado a una conclusión que me hará mejorar no solo como futuro maestro sino como persona, por lo tanto, si quiero que mis alumnos progresen como personas, debo plantearles preguntas que les remuevan y que ellos mismos mediante sus reflexiones y conclusiones, sean los que elaboren sus propio conocimiento.