martes, 11 de marzo de 2014

Mi Narración Escolar ALBERTO PÉREZ PÉREZ


Durante la etapa de primaria no tengo mucha conciencia sobre ella pero si recuerdo que aunque fuera un niño que aprobara sin hacer mucho esfuerzo tenia muy poca voluntad y ganas de ir al colegio, me aburría bastante en clase y no recibía ninguna atención por parte del profesorado para que me motivara y sacara ganas e ilusiones para que continuar estudiando. Era todo bastante dinámico.
Con la llegada al instituto hubo un pequeño cambio en mi vida, no significante, todo seguía su rumbo. En primero de la eso y ya con un poco mas de conciencia, empece a relacionarme más socialmente aunque siempre había tenido al mismo compañero sentado al lado mía, eramos como uña y carne, inseparables. A medida que iba pasando el tiempo y los cursos fui creciendo, aquí comenzaron mis primeras salidas y empezaba cada vez mas a relacionarme con la gente. En cuanto al estudio iba todo bien, el primer curso de la eso era bastante fácil, estudiaba poco y sacaba buenas notas, conforme iban pasando los años seguía estudiando lo mismo, lo cual hacia que mis notas bajaran curso tras curso y el primer aviso lo tuve en tercero cuando me quedaron tres asignaturas para verano, recupere una y pase a cuarto. En cuarto todo seguía su rumbo, las cosas avanzaban correctamente, los mismos compañeros de clase y los mismos amigos. Ya me había dado tiempo para espabilarme como quien dice, pero no fue así. Llego lo inevitable puesto que yo seguía estudiando las mismas horas que en primero y como era lógico repetí curso. Ese verano supuestamente era el verano en el que debería haber estudiado mas, pero fue cuando menos lo hice, recuerdo que me podía tirar perfectamente horas y horas jugando a la playstation, no hacia nada mas que eso y las veces que salí de casa fueron contadas, inevitablemente suspendí. Repitiendo cuarto fue cuando me di cuenta que si no hacia nada por mi mismo nadie lo iba a hacer por mi. El segundo año de cuarto fue lo mejor que hasta ahora me había encontrado, una clase con caras nuevas, pero también con caras conocidas puesto que amigos que habían repetido en cursos anteriores cayeron de nuevo en mi clase y si te digo la verdad, me alegre incluso de repetir, aquellos compañeros de entonces formamos hoy una gran amistad. Era la peor clase que había pasado por la historia del instituto, no es que lo dijera yo, para eso ya se encargaban el director y jefe de estudios, a los que acompañábamos haciendo la ola cada vez que entraban a clase, y por suerte entraban como mínimo una vez a la semana. Al ser la peor clase el nivel era bastante bajo lo que me sirvió para aprobar con facilidad aunque si que era verdad que para esta época ya si tenia una rutina de estudio. Al terminar el curso no sabia lo que hacer y lo que menos tenia en mi cabeza era hacer bachillerato dada mi mala voluntad para estudiar. Mi pequeña inclinación hacia el mundo de la pintura hizo que echara la matricula para bachillerato de artes en coin, lo que no sabia que esta pequeña locura en esa fecha cambiaría completamente mi vida. El primer año de primero de bachillerato fue inolvidable, aun recuerdo como seguíamos en el mismo plan en la clase, formábamos un grupo de cinco personas y puesto a nuestra forma de ser no tardamos mucho en empezar a caer bien por allí. Uno de estas cinco personas ya llevaba un año allí, por lo tanto no estaba en nuestra clase de cuarto del año anterior, pero si conocía a los que estaban en mi clase puesto que eran de la misma generación. Debido un poco a nuestras cualidades artísticas y que el nivel de la clase en cuanto a dibujo se refiere no era muy alto no fue difícil destacar, lo cual hacia que los maestros se llevaran bien con nosotros, esto a la vez provocaba que fueran mas permisivos y lógicamente nosotros tuviéramos mas cuerda. Cuando llegue a segundo pensaba que no iba a ser como antes, pero me equivocaba, seguíamos con el mismo espíritu de años anteriores. Las risas no paraban en clase y fuera comenzaron a serlo cada vez mas. Finalmente aprobé el curso y con el bachillerato. De nuevo me veía en una situación en la cual debía tomar una decisión que influiría al resto de mi vida y como era lógico el menor de mis pensamientos era hacer selectividad, y de nuevo no se como ni por que, la hice. Gracias a los buenos profesores que encontré en las asignaturas de dibujo, las cuales eran las única que me tomaba en serio pude sacar buenas notas en dibujo, lo cual me llevo a aprobar selectividad y con buena nota. La decisión de que quería hacer magisterio la tome justo cuando estudiaba selectividad, puesto que soy un niño al que le gusta mucho los deportes y también enseñar a los niños pequeños, ya que había podido realizar la profesión de maestro en la escuela de tenis de mesa de Alhaurin el Grande, deporte al cual me dedique en el periodo de primero de la eso hasta el segundo año de cuarto compitiendo a nivel nacional por los primeros puestos.


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