Durante
la etapa de primaria no tengo mucha conciencia sobre ella pero si
recuerdo que aunque fuera un niño que aprobara sin hacer mucho
esfuerzo tenia muy poca voluntad y ganas de ir al colegio, me aburría
bastante en clase y no recibía ninguna atención por parte del
profesorado para que me motivara y sacara ganas e ilusiones para que
continuar estudiando. Era todo bastante dinámico.
Con
la llegada al instituto hubo un pequeño cambio en mi vida, no
significante, todo seguía su rumbo. En primero de la eso y ya con
un poco mas de conciencia, empece a relacionarme más socialmente
aunque siempre había tenido al mismo compañero sentado al lado mía,
eramos como uña y carne, inseparables. A medida que iba pasando el
tiempo y los cursos fui creciendo, aquí comenzaron mis primeras
salidas y empezaba cada vez mas a relacionarme con la gente. En
cuanto al estudio iba todo bien, el primer curso de la eso era
bastante fácil, estudiaba poco y sacaba buenas notas, conforme iban
pasando los años seguía estudiando lo mismo, lo cual hacia que mis
notas bajaran curso tras curso y el primer aviso lo tuve en tercero
cuando me quedaron tres asignaturas para verano, recupere una y pase
a cuarto. En cuarto todo seguía su rumbo, las cosas avanzaban
correctamente, los mismos compañeros de clase y los mismos amigos.
Ya me había dado tiempo para espabilarme como quien dice, pero no
fue así. Llego lo inevitable puesto que yo seguía estudiando las
mismas horas que en primero y como era lógico repetí curso. Ese
verano supuestamente era el verano en el que debería haber estudiado
mas, pero fue cuando menos lo hice, recuerdo que me podía tirar
perfectamente horas y horas jugando a la playstation, no hacia nada
mas que eso y las veces que salí de casa fueron contadas,
inevitablemente suspendí. Repitiendo cuarto fue cuando me di cuenta
que si no hacia nada por mi mismo nadie lo iba a hacer por mi. El
segundo año de cuarto fue lo mejor que hasta ahora me había
encontrado, una clase con caras nuevas, pero también con caras
conocidas puesto que amigos que habían repetido en cursos anteriores
cayeron de nuevo en mi clase y si te digo la verdad, me alegre
incluso de repetir, aquellos compañeros de entonces formamos hoy una
gran amistad. Era la peor clase que había pasado por la historia del
instituto, no es que lo dijera yo, para eso ya se encargaban el
director y jefe de estudios, a los que acompañábamos haciendo la
ola cada vez que entraban a clase, y por suerte entraban como mínimo
una vez a la semana. Al ser la peor clase el nivel era bastante bajo
lo que me sirvió para aprobar con facilidad aunque si que era verdad
que para esta época ya si tenia una rutina de estudio. Al terminar
el curso no sabia lo que hacer y lo que menos tenia en mi cabeza era
hacer bachillerato dada mi mala voluntad para estudiar. Mi pequeña
inclinación hacia el mundo de la pintura hizo que echara la
matricula para bachillerato de artes en coin, lo que no sabia que
esta pequeña locura en esa fecha cambiaría completamente mi vida.
El primer año de primero de bachillerato fue inolvidable, aun
recuerdo como seguíamos en el mismo plan en la clase, formábamos un
grupo de cinco personas y puesto a nuestra forma de ser no tardamos
mucho en empezar a caer bien por allí. Uno de estas cinco personas
ya llevaba un año allí, por lo tanto no estaba en nuestra clase de
cuarto del año anterior, pero si conocía a los que estaban en mi
clase puesto que eran de la misma generación. Debido un poco a
nuestras cualidades artísticas y que el nivel de la clase en cuanto
a dibujo se refiere no era muy alto no fue difícil destacar, lo cual
hacia que los maestros se llevaran bien con nosotros, esto a la vez
provocaba que fueran mas permisivos y lógicamente nosotros
tuviéramos mas cuerda. Cuando llegue a segundo pensaba que no iba a
ser como antes, pero me equivocaba, seguíamos con el mismo espíritu
de años anteriores. Las risas no paraban en clase y fuera comenzaron
a serlo cada vez mas. Finalmente aprobé el curso y con el
bachillerato. De nuevo me veía en una situación en la cual debía
tomar una decisión que influiría al resto de mi vida y como era
lógico el menor de mis pensamientos era hacer selectividad, y de
nuevo no se como ni por que, la hice. Gracias a los buenos profesores
que encontré en las asignaturas de dibujo, las cuales eran las única
que me tomaba en serio pude sacar buenas notas en dibujo, lo cual me
llevo a aprobar selectividad y con buena nota. La decisión de que
quería hacer magisterio la tome justo cuando estudiaba selectividad,
puesto que soy un niño al que le gusta mucho los deportes y también
enseñar a los niños pequeños, ya que había podido realizar la
profesión de maestro en la escuela de tenis de mesa de Alhaurin el
Grande, deporte al cual me dedique en el periodo de primero de la eso
hasta el segundo año de cuarto compitiendo a nivel nacional por los
primeros puestos.
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