martes, 11 de marzo de 2014

Mi narración escolar JOSÉ MANUEL VARGAS LEAL



                Mi vida escolar, como la de todo el mundo, ha estado marcada por los éxitos y fracasos, por un lado me arrepiento de no haber dado todo lo que podía, porque ya me lo decían mis maestros, a lo largo de toda mi vida, y mi familia, tenía mucho potencial, pero en su día estaba más por estar con mis amigos, que por mis estudios. Esto me hace arrepentirme, pero por otro lado pienso donde estoy, sinceramente si he llegado hasta aquí no tengo motivos para mostrar arrepentimiento, sino orgullo. Porque esta profesión que estoy estudiando conlleva una gran responsabilidad.
             Todo empieza a los tres años, cuando comencé infantil, de esta etapa no tengo muchos recuerdos por desgracia. Unas de las pocas cosas que recuerdo es que en la clase teníamos una especie de rincón, repleto de juguetes y que siempre que nos dejaban jugar corría al rincón para ser el primero y coger un coche de los pica-piedra que me encantaba. Mis padres me han contado que los primeros días lo pase mal, lloraba mucho cuando mi madre me dejaba y se iba, hasta que finalmente me acostumbré. También recuerdo que en un perchero, cada uno teníamos nuestro sitio, para identificarlo cada uno tenía un dibujo, el mío era un árbol. De esta época no puedo destacar que aprendiera mucho porque apenas recuerdo como eran las clases,  pero si puedo hablar de los amigos, poco tiempo tardamos en conocernos, a las pocas semanas ya éramos amigos inseparables y querías ir con ellos a todos lados, por desgracia algunos se fueron a otros colegios. Sobre los maestros no puedo hablar, porque no recuerdo a ninguno.
            Continuamos en primaria, durante primero y segundo tenia a una maestra que me daba miedo, porque era muy estricta, seria y daba voces, quizás este no era el mejor ambiente para enseñar a unos alumnos que apenas tenían seis o siete años.  Se llamaba Antonia si no recuerdo mal, era bastante mayor.  En tercero y para el resto de primaria, tuve de maestro a Don Pedro Page Pérez, a este señor le debo gran parte de lo que soy hoy en día, la persona que me mostró lo bonito de su profesión, con él comprendí que en la escuela no solo se aprende conocimientos académicos, sino que se aprende a vivir y desenvolverte en el mundo que te rodea, o por lo menos eso aprendí yo con este señor, al que algún día me gustaría parecerme, era mucho más para mí que un simple profesor, era un guía y un amigo.
     Secundaria, todo cambió, ya no me  sentaba al lado de los chicos de mi barrio, ahora eran extraños, también eran gente de mi pueblo u otros cercanos, pero en ese momento eran extraños, que después se convirtieron en grandes amigos con el transcurso del tiempo y de los que estoy muy orgulloso de haberles conocido. En lo que si hubo un gran cambio, fue en lo académico, ya no tenía a mi guía, me las tenía que arreglar solo. El instituto se centraba en enseñarnos los requisitos académicos. Quizás aquí empieza una pequeña etapa de las que me arrepiento, pase unos años en los que me aplicaba ``La ley del mínimo esfuerzo´´, estudiaba lo justo para aprobar y rara vez hacia las tareas. Tercero lo pase algo mas difícil, pero conseguí salir del paso, por último, en cuarto escogí las optativas mas fáciles, plástica y alemán de segundo idioma, cosa de lo que después me arrepentí.
    Bachillerato,  aquí se vería realmente de que pasta estaba hecho, muchos maestros no me creían capaz de sacarlo, algo lógico teniendo en cuenta mi actitud en anteriores cursos.  Pero yo me metí, porque quería estudiar y formarme, aunque en ese momento aun no estaba seguro de que quería hacer, escogí una modalidad que ya no existe, una mezcla entre sociales y humanidades, tenia latín de una rama y economía de la otra, sinceramente lo hice para quitarme matemáticas, materia en la que no destaco. En el primer trimestre me vi con dificultades, esto ya no era lo mismo, los maestros me lo advirtieron, pero contaba con mi potencial, hasta el momento dormido, en ese momento saque todo lo que llevaba dentro, di un gran cambio en ese mismo curso. Los maestros no lo creían, el joven revoltoso que estudiando el día de antes del examen se plantaba en un 5, del cual ellos sospechaban que copiaba, de forma imprevisible sacaba buenas notas, en esta época madure y cuando ya en segundo estaba terminando el curso, fue cuando me arrepentí de haber escogido el camino mas fácil. Esto se debe a que decidí estudiar INEF, pero para ello debería haber estudiado biología y física, no plástica, latín o economía. A pesar de todo, lo intente, di todo lo que pude en selectividad y saque una gran nota, pero al final fue insuficiente.
    Comencé la carrera de ``Publicidad y RR.PP.´´ pero al poco tiempo comprendí que no me gustaba y abandone. Estando ya en mi pueblo e indeciso en cuanto a mi formación, entrene a un grupo de pequeños chavales de un equipo de futbol, fue aquí donde me decidí, estaba practicando mi gran devoción, el deporte, a la vez estaba formando a  niños. Preparaba los entrenamientos en mi casa y cuando veía a los pequeños haciéndolos y aprendiendo, me sentía inmensamente gratificado, pedí consejo a algunos amigos, familiares y a mi antiguo maestro, para no volver a equivocarme. Pero la verdad, es que en mi interior ya lo tenía decidido, ellos solo me dieron el empujón que necesitaba. A día de hoy estoy estudiando para ser maestro de educación primaria, para asumir una gran responsabilidad, trabajar y sentirme gratificado y si puedo, llegar algún día a ser como el profesor al que admiro.

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