Mi vida escolar, como la de todo el mundo, ha estado marcada por los
éxitos y fracasos, por un lado me arrepiento de no haber dado todo lo que
podía, porque ya me lo decían mis maestros, a lo largo de toda mi vida, y mi
familia, tenía mucho potencial, pero en su día estaba más por estar con mis
amigos, que por mis estudios. Esto me hace arrepentirme, pero por otro lado
pienso donde estoy, sinceramente si he llegado hasta aquí no tengo motivos para
mostrar arrepentimiento, sino orgullo. Porque esta profesión que estoy
estudiando conlleva una gran responsabilidad.
Todo empieza a los tres años, cuando comencé
infantil, de esta etapa no tengo muchos recuerdos por desgracia. Unas de las
pocas cosas que recuerdo es que en la clase teníamos una especie de rincón,
repleto de juguetes y que siempre que nos dejaban jugar corría al rincón para
ser el primero y coger un coche de los pica-piedra que me encantaba. Mis padres
me han contado que los primeros días lo pase mal, lloraba mucho cuando mi madre
me dejaba y se iba, hasta que finalmente me acostumbré. También recuerdo que en
un perchero, cada uno teníamos nuestro sitio, para identificarlo cada uno tenía
un dibujo, el mío era un árbol. De esta época no puedo destacar que aprendiera
mucho porque apenas recuerdo como eran las clases, pero si puedo hablar de los amigos, poco
tiempo tardamos en conocernos, a las pocas semanas ya éramos amigos
inseparables y querías ir con ellos a todos lados, por desgracia algunos se
fueron a otros colegios. Sobre los maestros no puedo hablar, porque no recuerdo
a ninguno.
Continuamos en primaria, durante
primero y segundo tenia a una maestra que me daba miedo, porque era muy
estricta, seria y daba voces, quizás este no era el mejor ambiente para enseñar
a unos alumnos que apenas tenían seis o siete años. Se llamaba Antonia si no recuerdo mal, era
bastante mayor. En tercero y para el
resto de primaria, tuve de maestro a Don Pedro Page Pérez, a este señor le debo
gran parte de lo que soy hoy en día, la persona que me mostró lo bonito de su
profesión, con él comprendí que en la escuela no solo se aprende conocimientos
académicos, sino que se aprende a vivir y desenvolverte en el mundo que te
rodea, o por lo menos eso aprendí yo con este señor, al que algún día me
gustaría parecerme, era mucho más para mí que un simple profesor, era un guía y
un amigo.
Secundaria, todo cambió, ya no me sentaba al lado de los chicos de mi barrio,
ahora eran extraños, también eran gente de mi pueblo u otros cercanos, pero en
ese momento eran extraños, que después se convirtieron en grandes amigos con el
transcurso del tiempo y de los que estoy muy orgulloso de haberles conocido. En
lo que si hubo un gran cambio, fue en lo académico, ya no tenía a mi guía, me
las tenía que arreglar solo. El instituto se centraba en enseñarnos los
requisitos académicos. Quizás aquí empieza una pequeña etapa de las que me
arrepiento, pase unos años en los que me aplicaba ``La ley del mínimo
esfuerzo´´, estudiaba lo justo para aprobar y rara vez hacia las tareas. Tercero
lo pase algo mas difícil, pero conseguí salir del paso, por último, en cuarto
escogí las optativas mas fáciles, plástica y alemán de segundo idioma, cosa de
lo que después me arrepentí.
Bachillerato, aquí se vería realmente de que pasta estaba
hecho, muchos maestros no me creían capaz de sacarlo, algo lógico teniendo en
cuenta mi actitud en anteriores cursos.
Pero yo me metí, porque quería estudiar y formarme, aunque en ese
momento aun no estaba seguro de que quería hacer, escogí una modalidad que ya
no existe, una mezcla entre sociales y humanidades, tenia latín de una rama y
economía de la otra, sinceramente lo hice para quitarme matemáticas, materia en
la que no destaco. En el primer trimestre me vi con dificultades, esto ya no
era lo mismo, los maestros me lo advirtieron, pero contaba con mi potencial,
hasta el momento dormido, en ese momento saque todo lo que llevaba dentro, di
un gran cambio en ese mismo curso. Los maestros no lo creían, el joven
revoltoso que estudiando el día de antes del examen se plantaba en un 5, del
cual ellos sospechaban que copiaba, de forma imprevisible sacaba buenas notas,
en esta época madure y cuando ya en segundo estaba terminando el curso, fue
cuando me arrepentí de haber escogido el camino mas fácil. Esto se debe a que
decidí estudiar INEF, pero para ello debería haber estudiado biología y física,
no plástica, latín o economía. A pesar de todo, lo intente, di todo lo que pude
en selectividad y saque una gran nota, pero al final fue insuficiente.
Comencé la carrera de ``Publicidad y
RR.PP.´´ pero al poco tiempo comprendí que no me gustaba y abandone. Estando ya
en mi pueblo e indeciso en cuanto a mi formación, entrene a un grupo de
pequeños chavales de un equipo de futbol, fue aquí donde me decidí, estaba
practicando mi gran devoción, el deporte, a la vez estaba formando a niños. Preparaba los entrenamientos en mi
casa y cuando veía a los pequeños haciéndolos y aprendiendo, me sentía
inmensamente gratificado, pedí consejo a algunos amigos, familiares y a mi
antiguo maestro, para no volver a equivocarme. Pero la verdad, es que en mi
interior ya lo tenía decidido, ellos solo me dieron el empujón que necesitaba.
A día de hoy estoy estudiando para ser maestro de educación primaria, para
asumir una gran responsabilidad, trabajar y sentirme gratificado y si puedo,
llegar algún día a ser como el profesor al que admiro.
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