La clase de hoy, ha sido bastante
interesante y me ha dado que pensar. Una de las conclusiones que he sacado ha
sido que existen muchos fallos en la organización escolar, en el sistema
educativo en general. Pero cuando estábamos analizando estas deficiencias,
Nacho me ha hecho la siguiente pregunta: ¿qué quieres tú, para tus alumnos
cuando seas maestro?, parece una pregunta muy simple, pues todos queremos lo
mejor para nuestros futuros alumnos, pero teniendo en cuenta mi propia
experiencia escolar, no puedo tratar de hacer con ellos lo mismo que han
realizado conmigo, puesto que hemos concluido que no sirve. Según mi propia
experiencia, en la escuela el objetivo es aprobar las pruebas que nos ponen los
profesores, ya sean exámenes o trabajos, pero una vez que completaba el examen
o trabajo, el conocimiento o el saber, se quedaba en el examen o el trabajo, no
en mi cabeza. Tras darle muchas vueltas a la pregunta, ya sé lo que quiero para
mis alumnos, quiero que crezcan como personas, no solo en el aspecto académico,
quiero que sean buenas personas, que quieran saber, conocer y hacer. Para
conseguir esto no puedo usar la misma metodología que usaron conmigo, pues el
progreso quedaría en los trabajos y no en mis alumnos. La forma, o metodología,
que se me ha ocurrido para hacer que ese progreso quede en ellos, es que sean
ellos mismos los que hagan ese progreso o descubrimiento, a través de la
reflexión.
Para explicarme mejor, yo
reflexionando sobre la cuestión que se me ha planteado, he llegado a una
conclusión que me hará mejorar no solo como futuro maestro sino como persona,
por lo tanto, si quiero que mis alumnos progresen como personas, debo
plantearles preguntas que les remuevan y que ellos mismos mediante sus
reflexiones y conclusiones, sean los que elaboren sus propio conocimiento.
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