En la clase impartida por la profesora
de educación física hemos trabajado con el cuerpo. Para ello hemos
comenzado bailando todos los cursos alrededor de las sillas de la
clase, en este juego no se podían tocar las sillas puesto que eran
un objeto y teníamos que esquivarlas bailando, cuando la profesora
paraba la música todo el mundo tenía que estarse quieto. El
siguiente ejercicio consistía en bailar solo con la parte del cuerpo
que ella indicara, aquí también se paraba la música. Luego hemos
tenido que elegir una silla cada uno de nosotros y comenzar a bailar
con ella, conforme iba pasando el tiempo debíamos ir haciendo las
pautas que la profesora nos marcaba, como por ejemplo copiar un baile
gracioso de compañeros de ambos lados o el de delante.
Posteriormente dividimos la clase en cuatro grupos, quedando
mezclados los tres primeros que también se encontraban allí, y
comenzamos a formar una coreografía entre todos pero con una
peculiaridad, que no se podía hablar. Después de haber practicado
un par de veces y habiendo medio montado la coreografía empezaron
los cuatro grupos a exponerla al resto de la clase. Cuando terminamos
todos de bailar hicimos un circulo con las sillas que habíamos
utilizado anteriormente y la profesora nos dio una pequeña clase de
relajación. Una vez finalizada esta relajación dimos paso todos
juntos a expresar los sentimientos e ideas que nos han pasado por la
cabeza durante el transcurso de la clase. La mayoría de las personas
sentían al principio una especie de vergüenza debido a que no
conocíamos a muchas de las personas que había allí, conforme iba
pasando ese sentimiento aparecía el de felicidad y alegría puesto
que mientras bailamos y durante el transcurso de la clase nos hemos
reído mucho. En general lo que más impacto le ha causado a todo el
mundo ha sido la forma de impartir la clase, ya que anteriormente a
nadie le habían impartido una clase de esta forma tan peculiar.
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